Taza MUY CHULETA®
Hay tazas que prometen: “hoy va a ser un gran día” y luego está esta, la taza que te lo garantiza: la taza MUY CHULETA®.
Es la taza facilitadora. Me explico:
Si Ray Donovan fuera una taza, sería esta.
Imagina que vas a una oficina de seguros y encima de la mesa del comercial tiene esta taza.
¿Le contratas el seguro a ese comercial o al de la taza sosa?
Puedes aplicar a cualquier tipo de oficina.
Hay tazas que te piden que sonrías y hay otras que te sacan la sonrisa directamente,
esa es la taza MUY CHULETA®.
Puedes utilizarla para el café, para el vermú o para un Malibú piña, aunque en ese caso avísanos y te mandamos la de soy muy chuletilla; en la taza MUY CHULETA® pega más un buen brandy.
¿Eres invitado de La Revuelta y no sabes qué regalarle a Broncano?
Es la taza que le falta a Broncano en su mesa.
De hecho, si se la regalas y se emite ese momento en La Revuelta, cuenta con un jamón por nuestra parte.
Ya tuvimos nuestro momento con Leiva en La Resistencia pero todavía no nos hemos colado en La Revuelta.
Precauciones antes de usar la taza MUY CHULETA®
Si eres idiota, suelta esa taza ahora mismo, no te la mereces.
Si tienes sospechas de que puedes ser idiota, suelta esa taza.
Bien, ahora que nos hemos quedado sólo gente maja por aquí…
Te cuento: estas instrucciones son de vital importancia.
Marca territorio desde el primer café — quien quiera una, que se la compre.
Precauciones y uso correcto
Puedes meterla en el lavavajillas pero sólo en el de tu casa y si no tienes compañeros de piso.
Si la metes en un lavavajillas ajeno, la taza se convertirá en un calcetín y desaparecerá casi con total seguridad.
Lávala inmediatamente después de su uso, sécala y ponla a buen recaudo.
Sé disciplinado: si la dejas en el fregadero al alcance de cualquiera, se convertirá en el Mago Pop y desaparecerá misteriosamente.
Historias con la taza MUY CHULETA®
Si vives alguna historia legendaria con esta taza, por favor compártela con nosotros.
Una historia de familia (la suya y la nuestra)
Esta taza nos la mandaron José Luis y su hija Julia desde Cantabria, de la empresa ITC Cantabria.
Ellos son quienes imprimen las tazas, clientes, amigos y familia elegida.
Padre e hija, fueron también los que tuvieron la idea original de esta taza.
Nos encantaría vender miles, no sólo por verlas en muchas manos, sino por darles trabajo del bueno:
el de disfrutar juntos preparándolas, padre e hija.
Estamos seguras de que Julia será algún día una gran emprendedora.
Y de que su padre, José Luis, siempre estará orgulloso de ella.
Cuando nos conoció y escuchó nuestra historia, nos contó que en un vídeo homenaje le había dedicado a su padre una frase preciosa que, desde entonces, se nos quedó grabada:
“Cuando alguien ve en mí algo bueno, es imposible no acordarme de ti.
Gracias por tan hermosa herencia.”
Porque al final, esta taza —como todo lo que nos importa— es una historia de familia: la suya y la nuestra.














